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Pocillo del Ejido cuenta con una triste historia y es que fue un
pozo al cual no iba nadie a coger agua dado que siempre estaba lleno de
basura y porquería. La gente se acostumbró a dejar restos
en sus proximidades y dentro del mismo, por lo que el agua estaba siempre
sucia. Años más tarde una familia cercana empleó tiempo
y recursos en limpiarlo y hacer que nuevamente el agua fuera "seguida",
por lo que volvió a utilizarse durante un tiempo, hasta que la reforma
de las calles que vino tras la introducción del agua corriente en
el pueblo acabó cegándolo, no quedando señal de su
antiguo emplazamiento en el Cordel al lado de la Laguna del Ejido donde se construyó la Iglesia Nueva de la cual podéis ver la entrada en la fotografía.
e
trataba de un pozo poco profundo que tenía por brocal una pieza única
de granito, redonda, de algo menos de un metro de diámetro y menos
de un metro de altura (en la fotografía podéis ver que era similar a muchos pozos del casco urbano, como la Pocita, el Pocino o Valdelaviña). Su agua era muy sosa, por lo que no se utilizó
para beber nunca, siendo su uso principal la limpieza doméstica y
el abastecimiento a animales diversos. Como la mayoría de los pozos
del casco urbano, prácticamente se secaba en verano.
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